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- Introducción Teórica a las Danzas de Orixás – 2º Entrega
- Introducción Teórica a las Danzas de Orixás – 1º Entrega
Las raíces africanas de la Argentina
Agosto 18th, 2010Días antes del último 25 de Mayo, tuvo lugar una celebración de características particulares, a la que muchos coincidimos en llamar patriótica. El escenario de la fiesta fue la Casa de Gardel, que nos miraba desde su retrato entrecerrando los ojos bajo el ala del sombrero. Una fiesta con sorpresas, organizada por el joven antropólogo y musicólogo Pablo Cirio, un investigador apasionado y, por ende, intolerante, siempre dispuesto a luchar en defensa de su exclusiva y excluyente pasión: los negros de la Argentina. A mí me tocaba participar una vez más en la presentación de un libro de mi difunto tío, Néstor Ortiz Oderigo, Latitudes africanas del tango , escrito en 1988 y publicado por la editorial de la Universidad de Tres de Febrero, que desde 2007 se viene ocupando de la edición de la obra póstuma de ese otro apasionado antropólogo africanista que fue el hermano de mi madre.
Aunque el haber frecuentado a Néstor y padecido sus rabietas antirracistas me permitiera comprender las pataletas de Pablo, todas de la misma índole, no dejaba de temer por eso que alguna inconsciente metida de pata volviera a ponerme en el banquillo de los acusados, tal como ya había sucedido cuando, durante la presentación del segundo de estos libros en la Feria del Libro, anuncié alegremente la llegada de los tambores africanos y Pablo me fulminó con un “no son africanos, Alicia; son afroargentinos. Si alguien viniera a tocar el bandoneón, ¿anunciarías una música alemana?”.
Por suerte, la noche del 21 transcurrió en paz y en compañía. Tras las palabras de la profesora Dina Picotti, a la que se le debe la idea de publicar esta obra que vegetaba inédita en un cajón, y las de Pablo Cirio, que se refirió a Ortiz Oderigo como a un visionario que “nos enseñó a pensar en tres”, vale decir, a considerar los orígenes blancos, negros y aborígenes de la cultura argentina -y que, por eso mismo, debió enfrentar la incomprensión de su tiempo-, volví a contar la historia de mi tío.
Una historia muy simple: Néstor comenzó a interesarse por la música de los negros cuando tenía 14 años, y escribió incansablemente sobre el tema hasta los 85, cuando murió. Lo del medio es lo más triste: tras publicar una vastísima obra, recibida con respeto en la Argentina y en el mundo, terminó por aceptar la desmemoria a que lo relegaba su país, que con sus propios intelectuales suele no ser muy tierno, y, encerrándose en su casa, rodeado por su museo personal de tallas y tambores venidos de Africa, dejó de preocuparse por publicar, aunque no de escribir hasta su último aliento.
Cuando, después de su muerte, entré en su modesto departamento de la calle Oro, encontré varias cajas repletas de manuscritos prolijamente preparados para una utópica imprenta, con índice, notas y bibliografía. Ahora, la utopía se ha realizado, y Pablo Cirio ha podido someter ese rico material a una revisión crítica y actualizada, en la que pone los puntos sobre las íes con el tonito ríspido que le es habitual, pero en la que saluda al estudioso que, secretamente -cito sus palabras-, nos dejó este mensaje: “Para nuestro orgullo blancoeuropeo, la prosapia negra del tango representa una piedra en el zapato. La Argentina no fue ni es el país blancoeuropeo que imaginaron nuestros abuelos, sino parte indisoluble de Afroamérica. No nos diferenciamos del resto del continente por no poseer población negra, sino por no asumirla como parte de nuestra identidad. Como sucedió en otros países de América, por nuestra sed de enriquecimiento y de poder fuimos cómplices de la trata esclavista. No veo por qué ahora deberíamos diferenciarnos de lo que pasó y sigue pasando en esos países”.
El carácter patriótico del encuentro en la casona del Abasto tuvo un doble motivo. Por una parte, me felicité, como argentina, de que la Universidad, al cumplir escrupulosamente con el ritmo de las publicaciones (ya van tres libros publicados y se prepara el cuarto), estuviera subsanando el injusto “ninguneo” al que fue sometido en el país Ortiz Oderigo. Y por otra, Pablo Cirio añadió lo suyo al festejo, proyectando las fotografías de varios músicos legendarios, todos ellos de ascendencia africana : Carlos Posadas, Gabino Ezeiza, Gregorio “Soti” Rivero, Enrique Maciel, Leopoldo Ruperto Thomson, apodado el “Africano”, y Ricardo Justo Thomson.
A medida que iba mostrando los retratos, el antropólogo transmutado en director teatral llamaba por su nombre a unas señoras y señoritas que ocupaban las primeras filas. Tres de ellas eran negras. Las otras, a primera vista, no. Pero todas se reivindicaron orgullosamente como afrodescendientes. Eran las hijas, nietas o sobrinas de esos creadores del tango negro, o, como dijo Pablo, “creadores del tango, a secas, ¿acaso todo tango no es negro?”.
Terminado el acto, que abundó en lágrimas y abrazos, Leticia Montero, la única de entre todas ellas cuya piel luce visiblemente oscura, me confió: “Siempre, desde el colegio, me han preguntado de dónde soy. Y yo siempre he contestado lo mismo: soy más argentina que la mayoría de ustedes. El barco donde vinieron mis antepasados es muy anterior al barco donde vinieron los inmigrantes. Nosotros estamos acá desde hace cinco generaciones”.
La conversación, iniciada en un aparte, siguió, como corresponde, ante una pizza, menos antigua, pero no menos representativa de lo nuestro. Quizá para dilucidar las interrogaciones y sus respuestas, Leticia Montero ha decidido convertirse en psicóloga, y no en cantante como su tía, la célebre Rita Montero, ni en música como su madre, Orfilia del Carmen Rivero, la hija de Soti, ambas allí presentes y ambas pertenecientes a una vieja y conocida familia que había formado un grupo de jazz, Los Diamantes Negros. Una conversación que sirvió para que Leticia siguiera desarrollando el tema que la hiere desde su infancia: en la Argentina se extranjeriza lo negro, como si negro y argentino fueran irreconciliables.
A fuerza de aguantarse que le preguntaran de dónde es, ella se ha inventado una respuesta pedagógica dividida en tres partes: “¿En el colegio no te enseñaron que el 25 de Mayo había negras vendiendo pastelitos?”; “¿Te parece que yo hablo con acento?”, y, para terminar: “¿Por qué tendría que ser de otro lado?”. Como esta tercera parte del cuestionario -contestar a una pregunta con otra- me pareció típicamente judía, Leticia me contó riendo que su marido es un judío húngaro, rubio y de ojos celestes, pero agregó: “Lo típico del racismo es que todos me digan que yo tuve mucha suerte al casarme con él, pero que a nadie se le ocurra pensar que él también la tuvo”.
El racismo argentino al que alude Leticia no es agresivo y abierto como el de tantos otros países, sino oculto y suavecito. Ella, sin embargo, lo percibe. Ese racismo se manifiesta en lo que ella llama “respingo”: un ligero sobresalto que le hace ver la extrañeza, cuando un paciente nuevo viene a verla, o cuando ella se presenta para aspirar a un cargo (es la primera y exitosa universitaria de su familia). Diferente del racismo común en países donde la presencia negra resulta indiscutible, se trata de una sorpresa originada en una negación: desde siempre nos han asegurado que en la Argentina no quedan negros, menos aún psicólogos. Lo he oído decir desde mi infancia: así como los indígenas desaparecieron sin dejar rastros durante la Campaña del Desierto, los negros se evaporaron como por ensalmo durante las epidemias de cólera y de fiebre amarilla.
La persistencia de esas dos ilusiones es tal que se sobrepone a lo que una simple mirada bastaría para discernir, en los libros de historia (Sarmiento y Rivadavia no descendían precisamente de vikingos) o, simplemente, en la calle. “Los negros siguen ahí -dijo Dina Picotti-; se han mezclado, se han fundido, pero siguen ahí.” “Considerarlos cosa del pasado -añadió Pablo- y limitar su influencia al aporte que nos han dejado es reproducir mecanismos coloniales basados en la utilidad. Lo que realmente importa no es lo que nos aportaron, sino lo que son.”
Una pregunta me quemaba la lengua y, animándome a ser reprendida por el fervoroso antropólogo, me atreví a formularla: “Bueno, pero ¿cuántos negros o descendientes de negros hay en la Argentina?” “¿Para qué medir? -me respondió-. El censo no es la única herramienta. Existen grupos étnicos pequeños en las cifras, pero simbólicamente importantes. El verdadero modo de medir esta variable es esta pregunta: «¿Usted se considera afrodescendiente?».
“Pero la realidad fundamental es que los argentinos somos todos mestizos. El error de pensarse africano es similar al error de pensarse europeo [recordé mi propio error con los tambores, no africanos sino afroargentinos, y me achiqué en mi sitio]. “Ustedes -agregó, dirigiéndose a Leticia- deben ser explicativos y desmantelar los mecanismos de la invisibilización.” “Es difícil”, murmuró ella.
Los barcos negreros siguieron llegando a Buenos Aires hasta 1861. Aunque la libertad de vientres se decretó en 1813, y aunque la Constitución de 1853 abolió definitivamente la esclavitud, la verdad fue otra. Entre las últimas camadas de esclavos negros, se cuentan los que trajo en 1850 el almirante Brown, que, después de su retiro como marino, se dedicó al comercio esclavista.
En vista de la calma reinante, me permití preguntar si los esclavos, entre nosotros, habían sido “bien tratados” como siempre se dijo. “Ese es otro de nuestros mitos -contestó Pablo-. Los historiadores blancos han contado la historia como han querido. Es cierto que en Buenos Aires tuvimos negros de servicio, pero ¿es tratar bien arrancar a alguien de su país y hacerlo trabajar gratis? Eso, sin contar las plantaciones de caña de azúcar de Tucumán, donde menudeaban los latigazos igual que en Cuba o en Brasil.” “Los Montero y los Lamadrid eran de allí -deslizó Leticia, y, con un tono casual que, como quien no quiere la cosa, nos sumergió en el seno mismo de la historia, relató. Yo conozco a una señora cuya tatarabuela vino con Brown. Muchos conocemos los nombres de los barcos en que viajaron nuestros antepasados. Con respecto al maltrato, mi tía Rita trabajó en una película, El grito sagrado , donde hacía de negra cocinera y recibía sus buenos azotes. ¿Qué quiere decir “tratar bien”? Si cantábamos o bailábamos, eran doscientos azotes. Lo mismo por adorar a nuestros dioses o hablar nuestra lengua. ¿Y Rosas, que nos quería tanto? De repente estiraba la mano sin avisar, y si el negro que estaba parado atrás no le ponía rápido un mate, lo mandaba a azotar. Esto no lo saqué de ningún libro, en casa se contaba.” Pensé que tenía razón sobre la antigüedad de su linaje: ¿en cuántas casas de argentinos se conocen en detalle las costumbres de don Juan Manuel?
Ortiz Oderigo comienza su libro hablándonos de los “buques fantasma”, que, cargados de “hombres con dueño”, llegaban a nuestro puerto desde el Congo, Angola, Mozambique y Benín, trayendo hasta nosotros dos culturas: la bantú y la sudanesa. En 1730, dice, la Gran Aldea contaba con cincuenta mil habitantes, de los cuales veinte mil eran negros. Pero considerar que todo esto pertenece a nuestra prehistoria es tan negador como no observar en nuestro rostro argentino las huellas de esos pueblos que nos dejaron, además del tango (y de la zamba o la chacarera), su propia sangre. Entre los espléndidos festejos del Bicentenario, pudimos ver un barco de inmigrantes que surcó la avenida 9 de Julio con su fantástico oleaje. Las buenas intenciones de los organizadores, sin duda convencidos de que la trata de negros fue muy anterior a 1810, no permitieron incluir en el desfile a los antepasados esclavos de Gabino Ezeiza o del “Africano” Thomson.
En ese sentido, y muy modestamente, la fiestita recordatoria de la Casa de Gardel (cuyo guitarrista, el negro Ricardo, intentó infructuosa y gratuitamente enseñarme a tocar la guitarra, en el París de los años 60) pretendió subsanar un olvido imperdonable. Es un olvido que nuestra patria debe reparar, no por ser la sola culpable de un comercio tan indigno (una potencia negrera como Francia lo fue bastante más, y ya no duda en admitirlo golpeándose el pecho), sino para reconocerse a sí misma de una vez por todas. En la recordación de nuestros primeros 200 años de vida, la presencia de un barco del que descienden hombres encadenados habría significado, por fin, la aceptación de lo que somos.
Alicia Dujovne Ortiz
Para LA NACION
Fuente: Diario La Nación
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1294981
2° Seminario Intensivo de Danza y Percusión Africana
Agosto 16th, 2010“2° Seminario Intensivo de Danza y Percusión Africana”
Ritmos de África Occidental Profesores Caio Erramouspe & Magalí Wakoluk, de Buenos Aires
Percusión, Niveles Inicial(I) e Intermedio-Avanzado(II)
Danza Afrocontemporánea, nivel único
Horario Sábado 11 Domingo 12
9 a 11 hs Percusión II Percusión II
11 a 13 hs Danza Danza
14 a 16 hs Percusión I Percusión I
17 a 19 hs Percusión II Percusión II
19 a 21 hs Danza Danza
Ritmos: Se enseñará un ritmo distinto en cada turno, mañana y tarde, nivel II; los alumnos del taller de percusión que lo deseen podrán participar en la clase de danza ejecutando los ritmos aprendidos, sumando horas adicionales de práctica.
Arancel: $40.- la clase (2 horas)
Confirmando la asistencia con pago adelantado, hasta el 7/9, $30.-
Asistentes al seminario anterior $25.-
Informes e Inscripción
Mariana Giles
0223-154217930
alma.malinke@hotmail.com
Introducción Teórica a las Danzas de Orixás
Agosto 16th, 2010A partir del mes de Julio iré aportando escritos breves sobre las características fundamentales de las Danzas de los Orixás y reflexiones y análisis de temas vinculados a su práctica. El curso irá desarrollando mes a mes el análisis de las danzas de cada Orixá, ritmos y temas que creo de vital importancia para aquellos que las practican en el ámbito secular, y espero poder aportar algo a quienes lo hacen dentro de los diferentes cultos africanistas.
ATENCIÓN: La práctica de estas danzas deben desarrollarse bajo la supervisión de un profesor calificado, no es recomendable hacerlo por cuenta propia para evitar posibles malas posturas y también, por ser una danza sumamente energizante, será el profesor quien organice el trabajo de manera equilibrada.
Pueden enviarme sugerencias, comentarios, dudas, correcciones a mi mail privado, las que intentaré evacuar dentro de esta publicación.
Agradezco a Raíz Afro el espacio y la difusión.
Viviana Noemí Rodríguez.
Transmisora de Danzas Afroyorubas.
danzasafro@ymail.com
www.danzasafro.com.ar
viviananohemirodriguez.blogspot.com
Festival Pa Cúmbiri 2010 en el Konex
Agosto 15th, 2010Pa Cúmbiri se sitúa allí donde el tambor y la danza se integran y devienen ritual y fiesta colectiva y convoca en su espacio multiartístico, a los referentes de la cultura afro en Bs As. África del Oeste, Afroamérica, el Río de la Plata se encuentran y nos invitan a celebrar la cultura negra en un festival con música, percusión, danza, proyecciones y exposición de luthería.
En esta oportunidad el lugar vuelve a ser Ciudad Cultural Konex, los días 04/09, 01/10 y 06/11 a partir de la medianoche. En nuestro primer encuentro contaremos con la presencia de Rocamadre – Compañía de danza, Ballenita Mozambique pa’ gozar, primer orquesta argentino cubana de Mozambique, Tumba La Tá, tambores y danza con una fuerte influencia afrobrasilera y Sai Sai, percusión del oeste de África.
Los esperamos!!!!!
http://rocamadre-danza.blogspot.com/
http://ballenitamozambique.blogspot.com/
http://tumbalataweb.com.ar/
http://www.myspace.com/saisaibumack
Mas info en Pa Cúmbiri
Ciclo “África en la Argentina del Bicentenario” en la UNSAM
Agosto 11th, 2010ÁFRICA EN LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO
“Diáspora y Migración Pos-colonial”
Por Primera vez, la educación analiza la posibilidad de enseñar sobre la Cultura Yorùbá en la Universidad.
El Antropólogo Luis Ferreira, docente de la Unsam e investigador del Idaes, y el Olukoni Obadiah Oghoerore Alegbe, darán una charla sobre la importancia de la cultura Africana Yoruba, teología, civilización y más…
ES ABIERTA Y GRATUITA!
NO PODEMOS FALTAR.
Universidad Nacional de San Martin – Campus Miguelete
Martín de Irigoyen 3100
General San Martín, Argentina
Para mayor informacion www.raicesyoruba.com.ar ó escribir a info@raicesyoruba.com.ar
También en www.raizafro.com.ar y difusion@raizafro.com.ar
Jornada de Danzas de Orixás: “Iansá”
Agosto 1st, 2010Domingo 8 de Agosto de 14 a 18 Hs
“Iansá”
Sus Danzas, Simbología, Ritmos, Mitos y papel en la cosmogonía Yoruba. Jornada teórico -práctica, con percusión en vivo a cargo de Bernardo Tihista. Se entrega carpeta + DVD con material multimedia.
Solo con Inscripción previa
Contacto: danzasafro@ymail.com
Tel: (011) 15 3584-8281
Viviana Nohemi
Transmisora de Danzas Sagradas Yorubas
www.danzasafro.com.ar
viviananohemirodriguez.blogspot.com
Tocá tranquilo, Negro Rada
Julio 26th, 2010
El legendario músico uruguayo homenajeó a colegas de ambas márgenes del Plata en la presentación de Rada Fan pa’ los amigos. Temas de Charly García, Fito Páez, León Gieco, Hugo Fattoruso, Eduardo Mateo y Fernando Cabrera sonaron según su particular enfoque.
No hubo grandes sorpresas. Fue una noche para renovar los afectos, del público a su ídolo y del ídolo a los músicos que a su vez idolatra. Claro que el eje sobre el que giró todo fue el polifacético, talentoso y siempre musical Rubén Rada. Por eso, hubo mucho para disfrutar. El Negro, tal como se lo conoce desde hace varias décadas, se dio anteanoche el gusto de presentar en Buenos Aires su último disco, titulado Rada fan pa’ los amigos. El tono nostálgico y plural del show estuvo determinado por el contenido de ese CD, compuesto por personales versiones de autores oriundos tanto de aquel como de este lado del Río de la Plata.
En el colmado ND/Ateneo ya había clima de fiesta antes de que sonara la primera nota. Las palmas del público en clave de candombe anunciaban el filtro estilístico por el que pasaría la mayor parte del repertorio. Una vez que se acomodaron los músicos de su numerosa banda (dos guitarristas, un bajista, un baterista, tres percusionistas, una corista y un tecladista), Rada hizo su celebrado arribo al escenario con un ecléctico look de camisa con chaleco, jeans, zapatillas y anteojos blancos. Para templar el ambiente, arrancó con “No voy en tren”, de Charly García, en una versión de ritmos e instrumentación cambiantes. El público, cómplice, celebró la libertad que se tomó para agregar al estribillo un “Yo no me copo con nadie”, fiel al espíritu de la letra original. Una licencia similar se tomó a continuación con el mix de “Fue amor” y “Un vestido y un amor”, sobre cuya melodía agregó un par de versos más referidos a la bohemia de su pasado personal que a la historia narrada por Fito Páez. “Hoy me puedo equivocar, porque son todas letras de amigos”, aclaró después del primer tema. La extensa carrera de Rada, que se inició en los ’60 en Montevideo, le permite atesorar semejantes vínculos. Pero lo cierto es que no se “equivocaría” mucho más en las letras. Las audacias continuarían más por el lado de las músicas.
El siguiente amigo célebre homenajeado fue Luis Alberto Spinetta, en una versión despojada de “Será que la canción llegó hasta el sol”, con imitación del Flaco incluida en un par de tramos. A otro prócer del rock nacional, Litto Nebbia, Rada le dedicó “Sólo se trata de vivir” en una de las varias versiones extendidas de la noche. El tema del rosarino sonó con improvisaciones de tono jazzero, tarareos al estilo murguero oriental y por momentos en medio de una oscuridad total. También hubo lugar para el scat y los solos en el tratamiento que el Negro y los suyos le dieron a “Mil horas”, el tema de Los Abuelos de la Nada en homenaje a Andrés Calamaro. De la margen occidental del río, sólo restaría un tributo a León Gieco, de quien se escuchó “Pensar en nada”, en una línea funky que no le quedó nada mal.
La segunda mitad del show estuvo dominada por piezas de autores orientales. Fue entonces cuando aparecieron las figuras de los hermanos Fattoruso, Eduardo Mateo y Fernando Cabrera, entre otros. Simultáneamente, se recortaron algunos hitos en la carrera de Rada, como los grupos Tótem y Opa, caracterizados por la búsqueda de nuevas proyecciones para el candombe. Por eso abundaron las letras introspectivas, los arreglos entre rockeros y psicodélicos y algunos ritmos vertiginosos como el de “Corre niña”, un tema de Opa que dejó al Negro exhausto de tanto darle a los tambores. Los tributos alcanzaron también a Los Shakers, grupo fundacional del rock uruguayo. “Quise tocar el piano con ellos, pero a pesar de que eran conocidos, me bocharon por incompetente”, evocó en tono autocrítico, antes de entregar una versión de “Siempre tú”. La simpleza, otra de las posibles caras de Rada, estuvo presente a través de canciones como “Cococho”, de Alberto Wolf, y “Candombe para Figari”, el único tema fuera de la lista programada que además tuvo al único músico invitado de la noche, el pianista Fernando Nolé.
En todas las demás canciones, el Negro Rada estuvo acompañado por una eficaz banda en la que por roles brillaron especialmente los guitarristas Federico Navarro y Matías Rada (su hijo) y el tecladista Horacio Di Yorio, además director musical del conjunto. Rada mantiene intactos su carisma y su musicalidad, pero por momentos acusa en la voz el paso de los años (67, según él mismo se ocupó de recordar como parte de una broma).
Para los bises, volvió el cantautor que fue durante casi toda su carrera. Y como sabor final quedó el de “Blumana”, ese hit que a principios de los ’80 lo introdujo en los medios masivos de la Argentina a través del “Siempre en los conciertos / pasan cosas raras / tengo mucho miedo / que venga la mala. Tocá, che, Negro Rada / tocá, grita la hinchada / tocá y cantá tranquilo / que acá no pasa nada”. La sala entera bailando fue el homenaje que recibió él, luego de tributar a tantos de sus colegas. Juego de afectos que, ante la buena respuesta de público, tendrá una nueva edición en el mismo ámbito el próximo 6 de agosto.
Por Carlos Bevilacqua
Fuente: Página 12
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/3-18731-2010-07-26.html
“2011 – Año Internacional de los Afrodescendientes”
Julio 26th, 2010
Sexagésimo cuarto período de sesiones
Tema 69 b) del programa
Resolución aprobada por la Asamblea General
[sobre la base del informe de la Tercera Comisión (A/64/439/Add.2 (Part II))]
64/169.
Año Internacional de los Afrodescendientes
La Asamblea General, reafirmando la Declaración Universal de Derechos Humanos1, donde se proclama que todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y que toda persona tiene todos los derechos y libertades enunciados en ella, sin distinción alguna.
Recordando el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos2, el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales2, la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial3, la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer4, la Convención sobre los Derechos del Niño5, la Convención Internacional sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migratorios y de sus familiares6, la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad7 y otros instrumentos internacionales pertinentes de derechos humanos.
Recordando también las disposiciones pertinentes contenidas en los documentos finales de todas las grandes conferencias y cumbres de las Naciones Unidas, en particular la Declaración y el Programa de Acción de Viena8 y la Declaración y el Programa de Acción de Durban9.
Recordando además sus resoluciones 62/122, de 17 de diciembre de 2007, 63/5, de 20 de octubre de 2008, y 64/15, de 16 de noviembre de 2009, relativas al monumento permanente y recuerdo de las víctimas de la esclavitud y de la trata transatlántica de esclavos.
1. Proclama el año que comienza el 1° de enero de 2011 Año Internacional de los Afrodescendientes, con miras a fortalecer las medidas nacionales y la cooperación regional e internacional en beneficio de los afrodescendientes en relación con el goce pleno de sus derechos económicos, culturales, sociales, civiles
y políticos, su participación e integración en todos los aspectos políticos, económicos, sociales y culturales de la sociedad, y la promoción de un mayor conocimiento y respeto de la diversidad de su herencia y su cultura;
2. Alienta a los Estados Miembros, a los organismos especializados del sistema de las Naciones Unidas, en el marco de sus mandatos respectivos y con los recursos existentes, y a la sociedad civil a que preparen y determinen iniciativas que
puedan contribuir al éxito del Año;
3. Solicita al Secretario General que en su sexagésimo quinto período de sesiones le presente un informe que incluya un proyecto de programa de actividades para el Año Internacional, teniendo en cuenta las opiniones y recomendaciones de los Estados Miembros, la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, el Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial, el Grupo de Trabajo de Expertos sobre los Afrodescendientes del Consejo de Derechos Humanos y otros organismos, fondos y programas pertinentes de las Naciones Unidas, según corresponda.
65ª sesión plenaria
18 de diciembre de 2009
_______________
1 Resolución 217 A (III).
2 Véase la resolución 2200 A (XXI), anexo.
3 Naciones Unidas, Treaty Series, vol. 660, núm. 9464.
4 Ibíd., vol. 1249, núm. 20378.
5 Ibíd., vol. 1577, núm. 27531.
6 Ibíd., vol. 2220, núm. 39481.
7 Resolución 61/106, anexo I.
8 A/CONF.157/24 (Part I), cap. III.
9 Véase A/CONF.189/12 y Corr.1, cap. I.
Fuente: Sitio Web de la Organización de los Estados Americanos
http://www.oas.org/dil/esp/Proyecto_de_Resolucion_Ano_de_los_Afrodescendientes.pdf
Declaración de las Mujeres Indígenas y Afrodescendientes de América Latina, Caribe y la Diáspora
Julio 26th, 2010Undécima Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe
“¿Qué Estado para qué Igualdad?”
Brasilia, 13 – 16 de Julio del 2010
Nosotras, mujeres indígenas y afrodescendientes de distinta orientación sexual e identidad de género y generacional de América Latina, el Caribe y de la Diáspora, reunidas en Brasilia, del 13 al 16 de Julio del 2010, en el marco de la Undécima Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe, organizada por la CEPAL, nos proponemos incidir en instancias gubernamentales e intergubernamentales para la formulación e implementación de políticas públicas que garanticen la construcción de modelos de desarrollo sostenibles, sustentados en el reconocimiento y respeto de las identidades étnicas, raciales y de género.
Amparándonos en la normativa estipulada por el Convenio 169 de la OIT, la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, la Declaración y Programa de Acción de Durban, los compromisos de los ODMs y la CEDAW, la Plataforma Mundial de Acción de Beijing y el Programa de Acción de Cairo, ratificados por la mayoría de los Estados de la región,
Valorando los esfuerzos que hemos realizado con agencias de Naciones Unidas, gobiernos federales, estatales y locales, organismos de la sociedad civil, instituciones académicas, redes indígenas, redes afrodescendientes, así como del movimiento feminista,
Considerando que todas las ministras y autoridades de género reunidas en la Décima Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe (2007), celebrada en Quito, plantearon que uno de los principales retos es promover la participación activa de los sectores históricamente excluidos, como el de las mujeres indígenas y afrodescendientes,
Reafirmamos, que las mujeres indígenas y afrodescendientes no somos grupos vulnerables, sino sujetas de derechos.
Expresando preocupación por la situación actual que vivimos las mujeres indígenas y afrodescendientes de violencia en todas sus formas, discriminación racial, desalojo y desplazamiento forzado, militarización de nuestros territorios, trata y tráfico de niños, niñas y jóvenes, especialmente mujeres; deterioro de las tierras, territorios y recursos naturales por la contaminación ambiental derivada del modelo de desarrollo extractivo, vigente en nuestros países; el escaso acceso al empleo, a los servicios de salud y de educación, vivienda, crédito; el desconocimiento del aporte económico del trabajo no remunerado y el limitado acceso a las tecnologías en general y particularmente de las TICs,
Resaltando la falta de políticas públicas con participación y nombramientos directos de las mujeres indígenas y afrodescendientes en los puestos de toma de decisión del Estado, la desigual distribución de presupuestos y legislaciones que no están en concordancia con la normativa internacional adoptada por los Estados,
RECOMENDAMOS:
Construir y fortalecer un Estado laico, democrático, plurinacional, pluricultural, antirracista e incluyente, cuyo modelo de desarrollo no se basa exclusivamente en la producción y acumulación de riquezas, sino que las mismas sirvan para la inversión en un desarrollo humano que tenga como centro el ser humano y el respeto por el medioambiente, promoviendo un ejercicio de la ciudadanía en el que las mujeres no seamos vistas como unidades productivas, sino como sujetos de derechos.
Respetar los derechos sexuales y derechos reproductivos sin discriminación de ningún tipo. Asegurar a las mujeres indígenas y afrodescendientes el acceso universal a los servicios de salud, integrales e interculturales, en todas las etapas de su ciclo de vida, incorporando y valorizando los saberes y prácticas de la medicina ancestral. Garantizar el acceso a los métodos anticonceptivos con consentimiento libre, previo e informado; implementar políticas efectivas para la prevención, diagnóstico y tratamiento para el VIH/SIDA. Garantizar la reducción de la morbi-mortalidad materna como lo establecen los ODMs.
Incorporar las variables: sexo, etnia y raza, considerando la auto-identificación como criterio básico para el registro de la información en los censos de población y vivienda, encuestas de hogares, encuestas rurales, registros vitales, entre otros. Exigimos que el Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe de la CEPAL incorpore indicadores que den cuentan de la desigualdad étnico racial.
Diseñar e implementar políticas públicas, con la participación de las mujeres indígenas y afrodescendientes en todo el proceso, que tengan como objetivo el empoderamiento, la autonomía económica y el acceso a los recursos económicos y naturales.
Reconocer la presencia mayoritaria de jóvenes en el mercado laboral y dentro del mismo la mano de obra de los y las jóvenes afrodescendientes e indígenas es subvalorado, por lo que demandamos que los Estados garanticen la implementación de políticas públicas acordes a estas realidades y asegurar un efectivo empoderamiento económico de las jóvenes indígenas y afrodescendientes.
Garantizar el acceso a los medios masivos de comunicación de mujeres indígenas y afrodescendientes, a través de la creación de mecanismos mediáticos que incorporen las lenguas propias y las identidades culturales en espacios comunitarios radiales y audiovisuales. Exigir la eliminación de mensajes e imágenes racistas y estereotipadas que degradan las esencias identitarias de las mujeres.
Demandamos un Estado comprometido con la incorporación de las mujeres, particularmente de las mujeres indígenas y afrodescendientes, con un desarrollo inclusivo, respetuoso del medioambiente y de los derechos humanos en todas sus expresiones.
Fuente: Red de Mujeres Afrolatinoamericanas, afrocaribeñas y de la Diáspora
Imagen: Red de Mujeres Afrolatinoamericanas, afrocaribeñas y de la Diáspora
Tradición afrocolombiana hecha mujer
Julio 22nd, 2010
“La reina del bullerengue” comenzó a cantar profesionalmente a los 45 años y a los 62 se convirtió en revelación en su país. Ahora, a los 71, es una figura prestigiosa en todo Occidente, pero ella todavía se ocupa de los quehaceres hogareños.”
A unos cuantos kilómetros de Buenos Aires, uno de los tantos poblados que componen el departamento de Bolívar, Petrona Martínez se encarga de los quehaceres del hogar. Lava a mano la ropa, limpia, cocina y cuida sus plantas de mandioca. Se trata de la vida rutinaria de una campesina, que se transforma cuando sale de la localidad de Palenquito: entonces, esta mujer se envuelve en un colorido ropaje cosido por ella misma para ejercer sus funciones de soberana de la música folklórica colombiana en todo el mundo. Antes de afrontar su gira sudamericana –que hoy a las 21.30 la deposita en La Trastienda, Balcarce 460–, la llamada “reina del bullerengue” le daba una última pasada a su feudo. “Estoy aquí en mi tierrita que compré en la entrada de Palenque, en Malagana”, compartía la artista de 71 años. “Vivo en mi casita de siempre. No puedo describirla por teléfono, espero que puedas venir para que veas que todavía soy sencilla. Sigo siendo la misma.”
Esa voz confeccionada por la sabiduría, la humildad y la candidez desarma al entrevistador, dispuesto en un principio a aprovechar la oportunidad para recrear una radiografía de la música afrocolombiana: la que habla es la tradición hecha mujer. Las cantadoras son consideradas en los pueblos del Caribe colombiano las damas que poseen la sabiduría y la historia. Martínez proviene de una estirpe de juglares que se inició con su bisabuela materna, Carmen Silva, y prosiguió con su abuela y su tía, de las que aprendió el arte de cantar, aunque no el oficio. Y es que luego de trabajar sacando arena del arroyo, de preparar cocadas para vender, de recoger frutas y hasta de ser empleada doméstica, esta negra cimarrona fue descubierta por el músico Marcelino Orozco. El le pidió que colaborara con el conjunto Tambores de Malagana, con el que ella debutó profesionalmente a los 45 años. Eso le abrió las puertas para grabar cinco discos solistas, mostrar el repertorio legado por sus ancestros y obtener una nominación al Grammy Latino en 2002 por el álbum Bonito que canta.
“Mi día a día no cambió, lo que sí es diferente es que en la música me he destacado como una gran cantante”, afirma Petrona. “Sigo realizando todas mis tareas. Lo que ya no me dejan hacer es trabajar la arena, el médico me lo prohibió por cuestiones de salud, pero mis nietos se mantienen activos en eso.” Así de enérgica es también su performance, que ha encandilado a todo Occidente. “Llevo un concierto muy bien armado. Nuestro repertorio alegrará los corazones de los argentinos y de los colombianos que viven allá, para que se reencuentren con las canciones de acá. Si lo consigo, cumpliré mis expectativas y seguro podré regresar pronto.” Además, la cantadora, que estará acompañada por ocho músicos en escena, adelanta: “Comenzaremos con un tema llamado ‘Mi lavandera’, que es un bullerengue. Luego entrará una puya, y el resto serán gaitas, chalupas, sones de tambora, y cerraremos con una danza de negros. Brindaremos un espectáculo muy bonito”. Este debut servirá asimismo para presentar Las penas alegres, su más reciente disco. “Mi manager, Mayte Otero, se encargó de los arreglos, y después me llamó para grabarlo”, explica.
El bullerengue es una danza de matriz africana interpretada por tamboreros y cantadoras. Rítmicamente está conformado por el bullerengue sentao, la chalupa y el fandango, y constituye los denominados “bailes cantaos”. Sus exponentes no se ajustan sólo a un estilo, sino que se pasean por toda la familia. Aparte de Petrona, Etelvina Maldonado, Manuela Torres y Totó La Momposina son sus principales referentes. Esta última, que fue firmada por Peter Gabriel para publicar el álbum La candela viva (1993) a través de su sello Real World, y la de San Cayetano, que en 1998 lanzó su primer CD, Le bullerengue (editado gracias a su aparición en el documental Lloro yo, el lamento del bullerengue), a través de la etiqueta francesa Ocora, juntaron fuerzas para grabar el tema ‘Tierra santa’, incluido en Bonito que canta. Martínez, que a los 62 años fue catalogada “cantante revelación de Colombia”, recuerda: “Ese trabajo lo grabé en Inglaterra. El proceso fue sencillo. Nosotros estábamos viviendo en Bristol, supimos que Totó se encontraba en Bath, y la llamamos. Ella fue, practicamos las estrofas que le tocaba cantar y lo hicimos. Quedó bonito ese ensamble entre ambas y creo que a mucha gente le gustó bastante”.
Desde hace un tiempo, otro ritmo del Caribe colombiano, la champeta, gana adeptos en el planeta musical, furor que llegó a su clímax recientemente con la salida del compilado Palenque Palenque: Champeta Criolla & Afro Roots in Colombia (75-91). No obstante, la “reina del bullerengue” marca distancia y acota: “Como vivo en la entrada de Palenque, muchos me confunden. Yo soy sancayetanera. Sin embargo, pienso que su música es muy bonita y acogedora. En Palenque también hay cantadoras, aunque con un repertorio diferente al mío e interpretado en una lengua que no entiendo. Y su bullerengue es distinto”. Hoy Petrona es una figura influyente para la nueva generación de músicos de su país e incluso latinoamericanos: el argentino Gaby Kerpel remixó dos de sus temas en el disco debut de su proyecto electrobailantero King Coya: Cumbias de Villadonde. Y a ella le emociona que gente más joven la tome en cuenta. “A pesar de que muchos de ellos tienen propuestas diferentes a la mía, me siento muy contenta y agradecida con el público juvenil. Esa es la idea.”
Por Yumber Vera Rojas
Fuente; Página 12
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/3-18693-2010-07-22.html


