Manteniendo la Tradición Negra
Creado por RaizAfro • Jul 30th, 2008 • Categoría: ActualidadDetrás de la Estación Constitución del ex Ferrocarril Roca nace la calle Herrera. Por las noches, sus cuadras parecen no tener vida. Pero algo cambia al pasar por la puerta de Herrera 313. De repente, se escucha un repique de tambores. Un sonido que hace vibrar las paredes y mover el cuerpo. Y que invita a entrar.
Allí, donde alguna vez funcionó una fábrica de ascensores, hoy tiene su sede el Movimiento Afro Cultural. En pleno Barracas, familias uruguayas con antepasados en Brasil y Angola difunden su cultura entre clases de candombe y bailes de capoeira.
Los responsables de esta iniciativa son los hermanos Bonga. Llegaron a la Argentina en 1983, provenientes de Uruguay. “En este país nos dimos cuenta de que podíamos desarrollar lo poco que teníamos, que tiene que ver con seguir aprendiendo y difundiendo nuestra cultura”, cuenta Javier Bonga a Sur Capitalino. Con su hermano se instalaron en San Telmo, antaño tierra de comunidades africanas. A fines de los 90 llegaron a Barracas. A costa de mucho esfuerzo, lograron convertir la fábrica abandonada de la calle Herrera en centro cultural. Imágenes de comparsas pintadas en las paredes, instrumentos musicales por todas partes y bajitos de piel color café con leche que se mueven al ritmo de la música aunque apenas saben caminar hacen que ingresar a ese lugar sea como poner un pie en África.
En ese escenario (donde comparten el techo unas veinte familias), los hermanos Bonga enseñan lo que saben: Diego da clases de capoeira los lunes, miércoles y viernes. Javier de candombe, los jueves y sábados. A ellos se suman Jorge Céspedes, profesor de danzas afro, y Juan Maurin, de guitarra. “Haber logrado esto es una satisfacción muy grande -dice Javier-. Hoy la gente se está volcando más a sus raíces, a su cultura. Eso no pasaba antes. En el 83 te veían tocando en la calle y ni te miraban. Ahora la movida va creciendo cada día. Aunque seguimos haciendo todo a pulmón”.
Hasta hace algunos meses, la principal actividad y forma de difusión de los Bonga era a través de sus espectáculos en Parque Lezama. Pero, denuncias de vecinos anti-candombe de por medio, esos shows a la gorra fueron prohibidos. Hoy, el Movimiento se financia con las clases y con la venta de tambores. Javier es luthier, y fabrica sus instrumentos con las maderas que desechan las fábricas de la zona. Los tambores tienen el sello Bonga; maestro y alumnos los cuidan como si fueran sus hijos.
Hay tres tipos de tambores: chicos, repiques y pianos. Juntos, conforman la “familia del candombe”. El repique cumple el rol del adolescente, es el que agita el show, el que improvisa con sus frases musicales. El piano es el más grande y grave del trío. Y los chicos, como debe ser, van detrás, siguiendo el ritmo que les marcan sus mayores.
En ronda o formados como en una cuadrilla, los cerca de sesenta alumnos que se reúnen cada clase se mueven al mismo ritmo. Es que el candombe implica una forma particular de caminar, con pasos cortos y lentos. Este andar proviene de los esclavos, obligados a marchar arrastrando pesadas cadenas. Los pies y las miradas constituyen el idioma con el que Javier se comunica con sus alumnos. Ellos -hombres, mujeres y chicos, profesionales, estudiantes y trabajadores-, le responden repique-teando.
Además de los cursos y talleres, el Movimiento Afro Cultural reúne a la banda Hermandad Bonga (compuesta por once músicos), al Grupo Liberación (de capoeira) y a la comparsa de candombe, protagonizada por los típicos personajes de esta historia, como la Mamá Vieja con sus meneos de caderas y el Gramillero, el sabio. También, hay una biblioteca al alcance de quien quiera informarse sobre el mundo afro.
Este oasis de cultura africana quiere integrarse cada vez más con el barrio. Por eso, los Bonga y su gente están planificando actividades que todos los vecinos del sur porteño puedan compartir. Estos descendientes de angoleños llegaron a Barracas con su pasado a cuestas. Pero miran al futuro. Y su mensaje es claro: “A los negros nos trajeron (al continente americano) peor que a los animales. Si no nosotros estaríamos en África, tranquilos. Nos usaron mucho. Hoy por hoy tiene que haber un reconocimiento muy grande hacia nuestra raza. Nuestra meta es que se respeten nuestras ideas y nuestra cultura, y poder dejar un camino abierto para las generaciones que vienen atrás”.
Por Liciana Rosende.
Fuente: Sur Capitalino
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RaizAfro es una Revista Digital dedicada a la Investigación y Difusión de la Cultura Africana en América.
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