Un bahiano suelto en Buenos Aires
Creado por RaizAfro • Nov 2nd, 2009 • Categoría: Música & DanzasCarlinhos Brown, el “tribalista” brasileño, fue de la percusión a la electrónica. Desató una fiesta y hasta bailó un tango.
Carisma, simpatía, ritmo, espiritualidad, amor, explosión, paz y altas dosis de percusión. Todo lo tuvo el show que brindó la noche del jueves el artista bahiano Carlinhos Brown en el Teatro Gran Rex, en su paso por Buenos Aires. El músico, de punta en blanco y con sombrero de cowboy, se hizo conocido en nuestro país a través de su participación en Tribalistas, el trío que formó junto a Marisa Monte y Arnaldo Antunes. Brindó aquí su show solista a sala llena y con muchos turistas brasileños entre el público.
Se destacó el intenso nivel de conexión con la gente: bailó tango, corrió por los pasillos del teatro, saltó en medio del tumulto de gente, firmó autógrafos en pleno show y entabló diálogos de todo tipo con cada uno que se lo propusiera. También hubo mucha música. Aunque por momentos en la energía y el fervor se perdió un poco la prolijidad, fue un show vibrante de 19 canciones propias y ajenas.
“Argentina es conocida por su hospitalidad, amabilidad, alegría y cultura. Pido permiso para mostrar mis canciones, me pidieron temas de Tribalistas y habrá de todo un poco”, dijo el artista y comenzó la noche con Argila de su disco Alfagamabetizado, Aganjú de Bebel Gilberto y É Você, de Tribalistas (a lo largo de la noche interpretaría también Velha Infancia, Carnavalia y Já Sei Namorar, del mismo trío). Con los primeros acordes de Carlitos Marrón el público se puso de pie a pedido del músico y de ahí en más todo fue baile, batucada, pasito colectivo y desenfreno.
“Carlinhos, en Argentina todo el mundo conoce la canción que hicimos”, dijo que una vez le dijo Herbert Vianna sobre el tema que compusieron juntos y que todo el público presente coreó de punta a punta: Uma brasileira.
El momento espiritual fue cuando Carlinhos sacó a relucir su sangre afrobahiana ofrendando a Iemanjá -divinidad de los Orishás y Diosa del mar-, temas como Beira do Mar y Ashansú: “Iemanjá es una madre que habla con Dios por nuestros hijos. Que su amor mantenga nuestros cuerpos de agua limpios”, dijo de rodillas frente a su tambor.
Y de ahí directo a la electrónica sin escalas. Con María Caipirinha, Bocarriba y Magalenha y en medio de una coreografía que bailó todo el teatro, Carlinhos hizo mención a Dj Deró, “mi amigo argentino que fue pionero en Brasil en lo que se refiere a la fusión entre la electrónica y las batucadas”.
El final, para bajar revoluciones y despedirse en paz, fue con un tango y una versión algo desprolija de What a Wonderful. A esta altura, la prolijidad era lo de menos y la alegría no era sólo brasileña.
Fuente: Diario Clarín
http://www.clarin.com/diario/2009/10/31/espectaculos/c-02030578.htm
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